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Antenas inteligentes

Antenas inteligentes

Las tecnologías inalámbricas de acceso están progresando a pasos acelerados dada su gran implantación y cada vez mayores usos. Para poder seguir el paso a los anchos de banda necesarios es necesario inventar nuevas formas de sacarle provecho a las frecuencias disponibles.

Es fácil darse cuenta de que cada vez hay más redes WiFi a nuestro alrededor y también transmisiones de otro tipo que no son tan fáciles de ver o que no tenemos los equipos necesarios para medir. Todas estas transmisiones aumentan las interferencias y la tendencia es a bajar la potencia que se transmite para que todas las redes puedan convivir.

Otra forma de poder convivir con tantas redes y transmisiones y lograr mayores anchos de banda es usando antenas inteligentes. En su forma más sencilla, este tipo de antenas están divididas en varios elementos radiantes dirigidos a zonas específicas o con un área de cobertura pequeña. Con una electrónica interna estas antenas son capaces de entender en que zona está el usuario al que se quiere transmitir y utilizar solamente el elemento radiante que está apuntando en esa dirección. Al momento siguiente, otro usuario en una posición diferente utilizará otra parte de la antena que está apuntando a una zona diferente. De esta forma, el dispositivo, bien sea WiFi, 3G o WiMAX va a radiar y recibir en una dirección específica muy pequeña, evitando interferencias.

No hay que confundir este tipo de transmisión con las antenas direccionales o con las parábolas. Este tipo de antenas tienen un área de cobertura pequeña y dirigida, pero siempre están apuntando en la misma dirección y no es posible salir de esa pequeña área de cobertura, sin embargo, las antenas inteligentes tienen un área de cobertura muy grande, pero solo transmiten hacia una porción pequeña en cada momento, dependiendo de la posición del suscriptor al que están transmitiendo. Se pueden ver estás antenas como un grupo de antenas direccionales puestas una al lado de la otra.

Otros tipos de antenas inteligentes están formadas por un solo rayo de transmisión que se puede dirigir hacia el cliente al que estemos transmitiendo, en vez de utilizar varios rayos y encender solo el que necesitemos.

Y otro tipo de tecnología y aplicación son las antenas activas. Desde siempre las antenas han sido elementos pasivos, sin electrónica, que logran la ganancia enfocando la energía radio. Las antenas activas recogen esa energía y la amplifican logrando mayores ganancias.

Estos tipos de antenas inteligentes se están utilizando cada vez más en las tecnologías de banda ancha para agregar más tráfico y también debido a que la tecnología de las antenas está bajando de precio. La ingeniería y tecnología detrás de las antenas inteligentes no es trivial.

Un ejempo de implementación práctica hecha en APs comerciales lo puedes encontrar en detalle en este artículo.

Ancho de banda neto y bruto

Ancho de banda neto y bruto
Fotografía cedida por Mr. Theklan.

Está claro que para las redes de datos siempre hay una parte del ancho de banda transmitido que no es utilizable por el usuario, sino que lo utilizan las máquinas para entenderse entre sí, es decir, es parte del protocolo de transmisión y corrección de errores.

Las redes inalámbricas no son una excepción, por el contrario, normalmente necesitan un protocolo y corrección de errores más voluminoso debido a que no tenemos control del medio de transmisión, el aire, y, por tanto, hay que ser más cuidadosos a la hora de enviar los datos.

Para las redes WiFi y WiMAX esto es particularmente cierto y el ancho de banda total se ve reducido en un porcentaje importante. Una de las características principales de las redes WiFi es que podemos conectar nuestro dispositivo a la red en cualquier lugar, llevárnoslo fuera de la oficina cuando vamos a fumar o a la máquina de café y seguir conectados, lo que no se puede hacer con los ordenadores conectados por cable. Esto ya nos parece normal, pero no debería dejar de sorprendernos debido a la complejidad que esto conlleva. De hecho, normalmente nos parece poco eficiente que en 802.11n se pueden transmitir 300 Mbps, pero típicamente vamos a tener máximo 100 y con suerte 150 Mbps.

Estas diferencias se deben a dos factores fundamentales, la primera es el protocolo de transmisión, que para asegurar que se pueda establecer la comunicación en cualquier lugar y en condiciones difíciles tiene que usar una buena parte del tiempo en mantener la conexión. La segunda razón para tasas de transmisión bajas en la capacidad de utilizar varias modulaciones y hacerlo de manera automática. Con las modulaciones más complicadas, podemos mandar muchos más datos, pero el enlace entre los dos puntos de comunicación es débil, para las modulaciones bajas, el enlace es más robusto, pero transmitimos a una menor velocidad.

WiFi como buena parte de los protocolos propietarios de banda ancha de exteriores utiliza la tecnología OFDM, esta tecnología es muy buena para permitir enlaces sin línea de vista. Utiliza subcanales estrechos para transmitir la información y mantener el enlace activo, pero un porcentaje de esos canales, entre 18 y 25%, si hablamos de 802.11g o 802.11n, se utiliza para garantizar la estabilidad del enlace. Después tenemos la corrección y verificación de errores. Entre el 25 y 50% de la información se utiliza para revisar que no tengamos errores o corregirlos. Es verdad que esto nos da poca eficiencia, pero nos permite mantener una comunicación clara en cualquier lugar al que vayamos, incluso sin siquiera saber dónde está localizado el transmisor.

El ancho de banda bruto máximo publicitado para las redes 802.11n era de 600 Mbps, esto tomaba en cuenta todas las posibles mejoras para llegar al máximo permitido por la tecnología. La verdad es que comercialmente muy pocos o ningún punto acceso tiene la tecnología para transmitir a 600 Mbps, solo llegan a 300 Mbps, por eso ya es más popular esta velocidad que los 600 que teóricamente pudiera dar el estándar 802.11n. Al estar ya desarrollado el nuevo 802.11ac los desarrollos en 802.11n están por supuesto parados.

Hay que tomar en cuenta que los 300 Mbps de que estamos hablando es para las modulaciones más altas, es decir en muy buenas condiciones del enlace y cerca del punto de acceso, en cuanto nos alejamos, las famosas rayas de señal WiFi de Windows empiezan a bajar y ya no tenemos señal excelente, sino buena, o regular, con lo cual no podemos llegar a las mejores modulaciones para mantener el enlace y bajamos de 300 Mbps brutos a 240, 180, 120 o menos y típicamente tendremos un ancho de banda real del 50% del valor bruto.

Hay otros factores que también influyen en el ancho de banda neto, como son las retransmisiones. En zonas muy congestionadas donde hay muchas redes WiFi hay retransmisiones debido a la gran cantidad de equipos transmitiendo y a las interferencias de unos sobre otros, esto ineludiblemente ralentizará el flujo de datos, incluso si logramos mantener una buena modulación.

Finalmente, un parámetro muy importante que debemos tomar en cuenta para hacer nuestros cálculos, es que WiFi es una tecnología TDD, hay un solo radio transmitiendo y recibiendo y comparte su tiempo total para estas dos tareas, esto implica que solo puedo tener los 300 Mbps máximos durante una parte del tiempo o solamente en una dirección, por lo que la suma de transmisión más recepción será de 300 Mbps brutos.

Gracias a Mr. Theklan por esta fantástica fotografía.